El "coup de cœur" de la presencialidad Cuando aprendía francés, mi profesora insistía en que consulta cada palabra en un diccionario físico: un volumen pesado, de páginas amarillentas, que parecía exigir tiempo y paciencia. Recuerdo con nitidez el día en que me encontré con una serie de expresiones construidas alrededor de “coup” (y recuerdo como si fuera hoy, el olor de ese libro). Entre ellas, una se me quedó grabada de forma casi inexplicable: coup de cœur . No era solo una traducción (“flechazo”, “amor a primera vista”), sino una forma de nombrar algo inmediato, casi físico, que no pasa del todo por lo racional. Ese concepto, por alguna razón, se quedó conmigo. Años después, esa idea reaparece algunas veces que entro en una galería casi por accidente, en mi ciudad por lo general, pero también viajando. No como resultado de una búsqueda planificada, ni tras investigar artistas o exposiciones en línea, sino simplemente al pasar por una calle y ver un espacio iluminad...