Alec Monopoly no critica el capitalismo: lo celebra, lo estetiza y lo vende
¿Por qué incomoda Alec Monopoly y por qué en tu ciudad —sea Nueva York, Buenos Aires o Madrid— seguramente hay un artista que lo imita? La respuesta no está solo en su estética reconocible ni en el uso insistente de íconos del capitalismo, sino en algo más incómodo: este artista neoyorquino no se presenta como una crítica al sistema, sino como su celebración visual del mismo. Su obra no busca desmontar el imaginario del consumo; lo embellece, lo vuelve deseable y, sobre todo, vendible. En ese gesto, su figura se convierte en un síntoma de una época donde el arte ya no necesita oponerse al mercado para triunfar, sino aliarse a él. Para entenderlo mejor, conviene compararlo con otros referentes del arte contemporáneo. Banksy, por ejemplo, también es conocido por mantener el anonimato y comenzó en el street art, pero su obra siempre tiene un profundo trasfondo político o social. En sus diversas pintadas, ha criticado el capitalismo, la guerra, o la desigualdad. Monopo...