Arte para vivirlo, no solo para mirarlo
Ahora que pasó la época más intensa de regalos – amigo invisible de la oficina, Navidad, Reyes- vale la pena detenerse en una pregunta que aparece con frecuencia, aunque no siempre la formulamos de manera explícita: ¿qué lugar tiene el arte en nuestra vida cotidiana? Y, más concretamente, ¿qué significa regalar o regalarnos arte? Muchas veces el arte queda asociado a momentos excepcionales, a grandes presupuestos o a espacios “especiales”. Museos, galerías, casas amplias, paredes blancas e impecables. Sin embargo, en la vida real, la mayoría habitamos espacios más modestos, multifuncionales y en constante cambio. Y aun así, seguimos necesitando rodearnos de cosas que nos representen, que nos acompañen y que hagan más habitable lo cotidiano. Seguro te ha pasado alguna vez: miras una pared vacía y sientes que falta algo. No sabes bien qué, pero el espacio se siente incompleto, frío o genérico. En ese punto, muchas personas descartan el arte casi automáticamente, c...