2025: el año del arte entre récords, caídas y la revolución silenciosa del mercado
2025 fue un año de transición y matices en el mundo del arte global, marcado por recuperación tras años de incertidumbre, nuevas dinámicas de coleccionistas, ferias que consolidaron su poder y récords que ampliaron el pulso del mercado.
Si hablamos de ventas que hicieron historia
podemos comenzar por el final: en el mes de noviembre en Sotheby’s Nueva York
el Retrato de Elisabeth Lederer de Gustav Klimt se vendió por $236,4
millones, convirtiéndose en una de las piezas más caras del año.
La obra, parte de The Leonard A. Lauder Collection obtuvo el precio más alto
jamás pagado por una obra de arte moderno en subasta.
Otro récord absoluto en subasta, en este caso para
una mujer artista: también en noviembre de 2025, una obra de Frida Kahlo, The
Dream (The Bed) de 1940 alcanzó cifras que la convirtieron en la pintura más
cara creada por una mujer vendida en subasta hasta la fecha. Se vendió por US
$54,7 millones, cuando su récord anterior era de US $34,9 millones por “Diego y
yo” (1949) en 2021. Podemos leer este hecho no sólo como un símbolo de la
revalorización de artistas históricas femeninas, sino también como una señal de
atención sobre cómo se está reconfigurando el interés del coleccionismo más
tradicional.
“Romans parisiens (Les Livres jaunes)” (1887)
de Vincent van Gogh fue vendido por aproximadamente USD 63 millones en las grandes ventas de
noviembre en Nueva York. Fue uno de los mejores resultados para Van Gogh del
año y una de las piezas más cotizadas fuera de los récords absolutos.
En el mes de septiembre en Christie’s Hong
Kong, “Buste de femme” (1944) Pablo Picasso se vendió luego de una puja intensa
y prolongada, por unos USD 25,4 millones,
récord de subasta para un retrato de Picasso en Asia. Esto muestra que el
interés por Picasso sigue siendo global y puede romper récords incluso fuera de
Nueva York o Europa. Otro martillazo para Christie’s Hong Kong: “Sábado por la Noche” (1984) de Jean‑Michel Basquiat vendido en marzo por más
de USD 14 millones. Fue el lote con el precio
más alto de esa subasta y uno de los más notables de la temporada en Asia,
destacando la fuerte demanda del mercado asiático por obras maestras
occidentales modernas y contemporáneas.
Pero no todo fue en ascenso: el mercado también
mostró fisuras. Aunque sigue atreviéndose con grandes cifras, el mercado global
del arte tuvo una reducción estimada del 12 % en facturación respecto al año
anterior. Esta caída de ventas globales se pudo ver en la venta de obras
contemporáneas de alto valor (más de US$10 M) que tuvieron dificultades.
En subastas, piezas muy especulativas no
alcanzaron sus estimaciones. Esto indica que los compradores se volvieron más
cautos y el dinero se concentra en los “clásicos seguros”. Por ejemplo, pintores
Old Masters (Maestros Antiguos) como Rembrandt, Rubens, Velázquez o Murillo, de
los siglos XV–XVIII. Sus obras, aunque sean pocas y caras, suelen vender bien
en casas de subastas grandes como Sotheby’s o Christie’s. ¿La ecuación? Su
historia, la escasez y el prestigio garantizan demanda.
Otros para los que siempre hay coleccionistas
listos para pagar cifras altas son los Modern Masters, artistas como Picasso,
Miró, Matisse, o Monet. Son “clásicos seguros” porque el riesgo de devaluación
es mínimo.
Y luego tenemos los artistas que se engloban
dentro de lo contemporáneo blue-chip: artistas vivos muy conocidos y con
trayectoria sólida como Jeff Koons, Damien Hirst, o Gerhard Richter. Sus obras
se venden en casi cualquier feria importante y subasta, aunque con variaciones
en precio. Entonces, la cautela para comprar en tiempos de recesión toca más de
cerca a artistas emergentes o con poca trayectoria internacional, piezas
contemporáneas muy experimentales, NFT u otros formatos digitales nuevos que
todavía no tienen un mercado establecido, que lo han tenido y ha demostrado ser
muy cambiante.
Las obras de
estas tres clases de artistas históricamente se venden sin riesgo, porque tienen
una reputación consolidada; el mercado ya conoce su valor; siempre hay
coleccionistas interesados - incluso en crisis. En otras palabras, son apuestas
menos arriesgadas frente a artistas emergentes o tendencias especulativas.
Vamos ahora con algunas ventas sorpresa o
“flops” en subastas durante el 2025: “Grande tête mince” (1955) de Alberto
Giacometti. Estaba estimado en alrededor de USD 70 millones para la subasta de Sotheby’s en mayo de 2025 pero no alcanzó el nivel de pujas
necesario y el martillo cayó sin adjudicación. Esto llamó la atención porque
era uno de los lotes estrella del catálogo y se esperaba fuerte interés.
La escultura de Giacometti no vendida se
convirtió en tema de conversación en círculos de mercado durante el Q2, porque
incluso los catálogos “a prueba de todo” ya no garantizan éxito. Que una obra
altamente esperada de Picasso no llegue al rango medio/alto estimado o requiera
rebajas para venderse es una señal de que los compradores están siendo más
selectivos.
Los informes
muestran que el mercado de obra contemporánea (obra posterior a 2000) sufrió
una caída significativa en ventas, especialmente en lotes de más de USD 1 millón.
Esta es una especie de “flop silencioso”: no hay nombres individuales tan
mediáticos, pero el segmento entero se vendió peor de lo esperado, aunque a la
gran mayoría de galeristas les cueste admitirlo o compartir cifras al respecto.
Cuando el mercado bosteza, cunde el pánico. Y
es entendible. Galerías e instituciones privadas que han temido por su fin
cuando se desencadenó la pandemia de la COVID-19,, sienten un escalofrío al
pensar una vez más en la obligación de reducir su accionar nuevamente, o incluso
cerrar para siempre y reinventarse de otros modos. Christie's y Sotheby’s, por
ejemplo, registraron cifras al alza en ventas agregadas, marcando el primer
incremento anual desde 2022.
Ferias y eventos que marcaron la agenda: una
vez más, el año estuvo lleno de encuentros globales que consolidaron el pulso
del mercado. La Semana del Arte en Miami atrajo coleccionistas de todo el
mundo.
Las “semanas
del arte” o los “fines de semanas de galerías” poseen un rol clave como
plataformas de diálogo entre ferias, museos y experiencias culturales. Son
también el primer punto de contacto para muchos transeúntes desprevenidos,
jóvenes ávidos de novedad y aficionados o noveles coleccionistas que buscan ver
una gran cantidad de opciones en un tiempo reducido. A veces incluso tienen
lugar por la noche, con la presencia de DJs o acciones performáticas que logran
llegar a un público que normalmente no accede a esos espacios. La diversificación
hacia el arte digital y los formatos alternativos sigue en ascenso, se amplían
los públicos y se potencian las posibilidades de conversión a venta de formas originales
y orgánicas.
Las principales ferias internacionales,
incluyendo múltiples ediciones de Art Basel y sus satélites (como Africa Basel
en su año inaugural), mostraron cómo el mercado busca equilibrar lo global con
lo diverso en términos geográficos y estéticos. Estos eventos en 2025 siguieron funcionando como puntos de
encuentro para galerías, coleccionistas, instituciones y formatos híbridos de
presentación del arte.
¿Qué nos dejó
también 2025? Nuevas voces. El arte no es sólo mercancía, sino un ecosistema
dinámico, lleno de posibilidades y hueco para que aparezcan nuevas formas.
El listado Art
Power Index 2025 recogió a las personas más influyentes del arte global,
reflejando que no sólo artistas, sino también curadores, directores de museo y
coleccionistas están modelando las narrativas del sector. Esto pone de
manifiesto que el mercado del arte hoy es un ecosistema complejo donde
decisiones institucionales y personales cuentan tanto como las ventas
millonarias.
Por su parte, el Informe Art Basel & UBS
Global Collecting Survey 2025 destacó una tendencia relevante: las mujeres de
altos patrimonios están influyendo cada vez más en el mercado, transformando la
lógica tradicional de compras y colecciones de arte. Este ligero cambio en el
perfil de los coleccionistas resulta muy simbólico y merece que lo sigamos de
cerca.
Este fenómeno
puede tener impacto tanto en la selección de obras como en la estrategia
general de galerías y casas de subastas, que ahora tienen a su disposición una
nueva clientela con criterios personales de colección, a quien ofrecer su
catálogo y dirigir su comunicación (sería interesante pasado un tiempo analizar
la cuestión del gusto entre coleccionistas varones y mujeres; en qué difiere,
si es compartida, en qué decide invertir cada uno, y qué motivaciones operan en
sus compras. ¿Gut/Passion Purchase, por conexión simbólica, compra estratégica
o especulativa, para diversificación de activos, por prestigio y estatus,
filantropía (patronazgo) y legado, por un interés académico o histórico,
motivada por una exploración de tendencias?...
Luego de una detenida observación, podemos
concluir que será prudente esperar a ver cómo se desarrolla el 2026 que tenemos
por delante antes de sacar conclusiones. Nadie puede negar que el contexto
internacional viene siendo como mínimo extraordinario en los últimos años, y
sería ingenuo y desaconsejable asumir que no afectará al mercado artístico
global, dependiente en gran parte de logística, infraestructura, rentas de
grandes espacios en ciudades con un costo de vida en aumento, el status del
transporte (precio de la gasolina), el poder adquisitivo de masas (para asistir
a una feria de arte de gran concurrencia o a una exposición temporal), y de
unos pocos (coleccionistas, elites y familias aristocráticas). Todo esto sin mencionar
los cambios arancelarios, los conflictos armados y los vaivenes de la IA.
Aunque 2025 cerró con señales claras de
estabilización, los expertos insisten en que la recuperación es frágil y
desigual según segmentos del mercado. El papel de nuevos actores, desde
plataformas digitales hasta coleccionistas más jóvenes, será crucial para la
próxima etapa del arte global.
El mercado
del arte se encuentra en un momento de reconexión entre valor cultural y valor
económico, donde ambos planos influyen simultáneamente en su evolución.
La pregunta abierta que flota en pasillos de
ferias y en las salas de subastas parece ser y si no mejora la situación del
sector, ¿cómo hará este para adaptarse?
Si algo
abunda entre sus actores es la creatividad, por lo que podemos arriesgar que se
encontrarán siempre maneras de modificar las prácticas existentes para
adaptarse a las demandas del entorno. Esto refuerza la idea de que la presencia
digital y el interés global online están moldeando nuevas formas de visibilidad
artística.


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