Cornucopia: reseña sobre la Semana del Arte de Madrid 2026.
Cornucopia
Abundancia: profusión
desbordante de formas, colores y significados. La palabra parece especialmente
adecuada para describir la Semana del Arte de Madrid 2026.
En una nota para Almudena Cruz del periódico
digital El día en agosto de 2025, el equipo de la galería Artizar definía el
rol de la metrópolis española perfectamente: «Madrid es un espacio de
visibilidad, pero también de intercambio, de contactos, de presencia
institucional y mediática. No se trata solo de vender, sino de participar
activamente en el relato del arte contemporáneo en España y de dar a nuestros
artistas las oportunidades que merecen», explicaba el equipo de Artizar.
Esta edición ha desplegado propuestas llenas
de color, texturas y capas simbólicas. La materialidad -pintura gestual,
tejidos, superficies trabajada- dominó muchos stands y confirmó una tendencia
clara hacia lo táctil y lo manual. Sin embargo, en medio de esta riqueza
formal, como visitante he percibido una cierta ausencia de fricción conceptual:
faltan, quizá, más dosis de ironía, crítica o irreverencia si tenemos en cuenta
los eventos canónicos que han estado ocurriendo previo a estas inauguraciones
de marzo.
Lo que no aparece con demasiada frecuencia es
un contenido político o partidario explícito, ni un tono abiertamente
provocador como en otras ferias internacionales. En Madrid todavía se percibe
cierto apego a las convenciones del mercado y una neutralidad que flota en el
ambiente. No necesariamente como una falta de posicionamiento, sino como una
prudencia compartida dentro del ecosistema ferial. Esta cautela quizá se
explica también por la situación económica: en un contexto marcado por la
recesión y la desaceleración del mercado, muchas galerías apuestan por obras
que garanticen una recepción amplia y un potencial de venta más seguro. Aun
así, esa neutralidad no significa ausencia total de discurso: emerge más
sutilmente, en la relación con la naturaleza, la materialidad de los procesos o
la revisión de imaginarios culturales.
Luego, siempre existe la oportunidad de
ampliar el sustrato conceptual en trato directo con el artista (Nota de la
redactora: cuando se dice “el” artista, se está pensando también en “la” o
“le”). Para eso, la Semana del arte en Madrid es ideal. En esta oportunidad
disfruté sobremanera hacer preguntas. Y cada vez, salí de los sitios más
inspirada de lo que llegué.
TENDENCIAS Y DISCIPLINAS
PREDOMINANTES
Según lo visto en las ferias visitadas, y lo
que señalan medios y críticos, no hay una sola disciplina dominante absoluta,
pero sí se perciben dos tendencias claras: en primer lugar, un predominio de la
pintura (y el dibujo) en el mercado. Por otro lado, el regreso de
materiales tradicionales o artesanales.
Podemos coincidir en que la pintura sigue
siendo el lenguaje más visible y vendible, la reina indiscutida de los stands.
No se trata de un retorno académico (o no siempre, porque cada año descubro
artistas que utilizan la técnica tradicionalmente de manera exquisita, pero
quizás con motivos contemporáneos) sino de una pintura híbrida que combina
collage, dibujo o materiales no convencionales. En general, en ARCO y ferias
paralelas se observa pintura figurativa o híbrida, pintura combinada con
collage o instalación, dibujo expandido y obras sobre papel, madera o cartón.
La segunda tendencia muy señalada es una
fuerte presencia de cerámica y materiales artesanales. Cerámica, textil, madera,
soportes como arpillera o lana, y técnicas populares o manuales conforman proyectos
que giran en torno a la naturaleza, la ecología y la misma materialidad. Se han
observado obras hechas con materiales orgánicos o técnicas manuales
especialmente en Art Madrid 2026, CAN Art Fair Madrid 2026, y Hybrid Art Fair
2026, donde proliferaron esculturas cerámicas, objetos híbridos y piezas entre
arte y artesanía.
Si sintetizamos mucho algo tan expansivo como
las obras plásticas, la jerarquía aproximada de lenguajes vistos sería: pintura
(dominante), cerámica y escultura material, dibujo y obra sobre papel, e instalación
y performance (más presentes en ferias emergentes).
He contado pocas obras tecnológicas,
esperaba que hubiese más. Esto lo digo con alivio, ya que me gusta descubrir el
gesto, las direcciones de pincelada, o la fuerza del trazo en la manualidad.
Los olores y los brillos de una obra analógica bajo la iluminación de feria
siguen conquistándome como hace años, al margen de mi apreciación por obras
tecnológicas. Teniendo en cuenta el uso tan insertado en nuestro cotidiano de
la IA, simplemente imaginé que me toparía con obras que tuviesen a esta
herramienta como principal protagonista (¡gracias por seguir pintando con las
manos, trabajadores del arte!).
CAN ART FAIR: LENGUAJES URBANOS
Y PINTURA EXPANDIDA
Fue la 10ª edición de CAN Art Fair Madrid, que
repitió ubicación con una carpa que sigue creciendo hasta los 4.000 m² ubicada
en la plaza central de Matadero Madrid. Cada vez más internacional y siempre
apostando a nuevas zonas: ha destacado por el crecimiento en el número de
galerías y ampliación del espacio, como las nuevas secciones Counterflow y CAN
Design Madrid, comisariadas por Sasha Bogojev y Marisa Santamaría,
respectivamente; el estreno del programa SOLO/DUO, el crecimiento de las Young
Galleries, y la reedición del Foco LATAM, comisariado por Christian Viveros
Fauné.
La prudencia de
mercado del arte en algunos sectores parece no haberse notado en CAN Art Fair
Madrid. Entre las ventas más importantes al cierre destacaron las de galerías
tanto españolas como internacionales. Según el informe de MAV (Mujeres en la
Artes Visuales) al finalizar la feria, mientras que la presencia masculina fue
mayoritaria en las primeras ediciones de Urvanity, los datos muestran que,
tanto en la edición de 2025 como en la última de 2026, la presencia de mujeres
artistas está aumentando progresivamente.
Sin embargo, El porcentaje de género en la dirección de las galerías ha
cambiado de forma drástica respecto de ediciones anteriores. Este año, los
proyectos dirigidos por hombres superaron la media con el 57,4%, mientras que
en 2025 se quedaron en el 42,2%. Las galerías gestionadas por mujeres llegaron
al 24,1%, lo que supone 10 puntos menos que el año pasado, y las de gestión
mixta bajaron 4 puntos situándose en el 18,5%. Menos mujeres, por tanto, en
puestos de dirección, tendencia que ya se vio en 2025 respecto de ediciones
anteriores.
En la comparativa
entre galerías españolas y extranjeras donde se analizó el género de los
artistas en función de la procedencia de las galerías, vemos que han sido las
galerías extranjeras donde la presencia de las mujeres artistas ha sido mayoritaria,
con un 52%, mientras que en las españolas las mujeres representaron el 46,2%.
Se acercaron, por tanto, mucho los porcentajes de ambos géneros, a diferencia
de los datos de años anteriores, en los que la brecha entre hombres y mujeres
estuvo más acentuada.
Sergio Sancho,
director y fundador de la feria, ha visto cómo su proyecto suscita el interés
de algunas de las instituciones y colecciones más destacadas en el contexto
español. Otro nombre, pero el mismo éxito.
HYBRID: PERFORMANCE, INSTALACIÓN Y FORMATOS
EXPERIMENTALES
Un hotel céntrico,
44 habitaciones de hotel intervenidas, presencia de los artistas, y performers
que te sorprenden por los pasillos y espacios comunes del hotel conforman esta
propuesta anual desde hace una década. Es una feria joven, muy fresca, y se
agradece esa energía. La presencia de los artistas, de regiones cada vez más
variadas, permite conversaciones profundas y un flujo constante de visitantes
durante toda la feria. Se propicia la conexión entre diversos actores del
ecosistema artístico como coleccionistas, instituciones, galerías y artistas, y
la participación de un público sin experiencia previa en arte de este tipo, por
lo que es un buen punto de partida para quien nunca asistió a una feria de
arte.
También han
contado con talleres o charlas antes, y durante el horario de apertura, con
algunos beneficios especiales para coleccionistas. Por ejemplo, se ha podido aprender
maquillaje drag, asistir a ponencias sobre arte emergente impartidas por
profesionales y hasta participado en una clase de body pump con elementos
performativos.
La configuración
del recorrido (elegir en qué habitaciones entrar y salir, con la libertad de
repetir y tomarse el tiempo necesario) crea naturalmente un espacio muy
especial de encuentro y una oportunidad valiosa de establecer conversaciones
genuinas.
Recorrido por ferias
SAM
La primera parada
de mi recorrido fue el SAM – Salón de Arte Moderno, celebrado en el Círculo de
Bellas Artes en el marco del Día del Coleccionista. Esta feria siempre me ha
producido una sensación ambivalente. Por un lado, ofrece la oportunidad de
encontrarse con piezas de grandes maestros del siglo XX: en esta edición podían
verse obras originales de Joan Miró, Diego Rivera o, especialmente, de Fernando
Botero. Lamentablemente, es difícil hablar de “maestras”, ya que por una
cuestión histórica la presencia femenina sigue siendo muy escasa en este tipo
de mercados de arte moderno.
Por otro lado, la
experiencia de visita resulta complicada: esculturas voluminosas, vitrinas y
objetos se concentran en muy pocos metros cuadrados, lo que genera un recorrido
más congestionado que contemplativo. Paradójicamente, uno de los grandes
atractivos del evento fue precisamente el lugar donde se celebró: el
espectacular Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes, cuya cúpula pintada
rica en detalles ornamentales añadió un marco arquitectónico magnífico al
evento.
Destaco de mi recorrido: haber tenido la oportunidad de
ver un grabado representando una mano, muy simple pero encantador de Eduardo
Chillida en el stand de Astarloa (Bilbao).
JUSTMAD: NO SIEMPRE MÁS ES MÁS
La experiencia no fue
muy distinta en JustMad, donde la sensación general resultó bastante más
caótica y despersonalizada. El flujo constante de visitantes, la densidad de
stands y una cierta falta de espacios para la contemplación pausada
dificultaban ese encuentro más directo con las obras o con quienes las
producen. Salvo algunas excepciones - como la presencia de proyectos más
cuidados o experimentales dentro de secciones como Auparte o Parallax -
predominaba una dinámica más acelerada, donde el recorrido se volvía casi un
tránsito entre estímulos visuales. Frente a la cercanía que se experimenta en
otras ferias, aquí la relación con las obras parecía diluirse en el ruido
general del evento (mea culpa, haber escogido para asistir el horario de un
jueves con DJ en vivo allí).
En la descripción
de la web de JustMad se puede leer sobre las características de la feria: “Tras
afianzarse como la feria del descubrimiento y un espacio para el aprendizaje,
regresa en esta edición, firme en su compromiso de impulsar nuevos proyectos galerísticos.
JUSTMAD, busca ser un lugar de crecimiento, experimentación y proyección para
las galerías. Además de localizar nuevos valores y proyectos artísticos la
feria trabaja para hacer crecerlos crecer. Un acompañamiento que es sello de
identidad de una feria que apuesta por colaborar en la creación de un sólido
tejido artístico y su permanencia.” En papel, suena ideal. En la práctica,
personalmente me hubiera gustado ver más cuidados los detalles finales al
momento de la inauguración.
El contenido de
los stands puede ser un campo de juego para galeristas que se aventuran en una
feria por primera vez o que se sienten cómodos con esos formatos menos
ortodoxos y más accesibles (lo cual, una vez más, celebro existan), pero a
nivel montaje hay detalles que distraen de lo importante y descolocan: enchufes
o tomas eléctricas de color negro saliendo por debajo de la panelería blanca,
en medio del stand -incluso he visto teléfonos móviles cargando en el sitio de
paso. El espacio reducido hace imposible alejarse, y hace inevitable acercarse
(demasiado, rozando piezas tridimensionales o bloqueando a la persona que
tenemos al lado). Es decir, se configura un recorrido de feria obligadamente
rápido, por no poder detenerse con comodidad, y por vergüenza de bloquear la
visual a los demás.
Quizás la solución
sea asistir en otro horario, quizás sea convocar a menos galerías utilizando
los mismos metros cuadrados. Entendiendo que es un negocio, aquí no vamos a ser
naives, podría considerarse quizás ofrecer más m2 por más dinero y mejores condiciones,
ya que el céntrico venue es adecuado y aprovechable, no constituye el problema.
Tener tres plantas del Palacio de Neptuno disponibles es un regalo para
cualquier organizador de feria, pero hay que replantearse el uso del espacio si
se quiere plantear una feria exogámica, abierta al diálogo con quien asiste, y
respetuosa de los actores involucrados.
Incluso se podría
mejorar la calidad de los stands procurando un espacio diferenciado (la típica
“trastienda” generada por paneles), o un pequeño sector para el
galerista/artista, constituido por una mesa y silla, o un taburete de diseños
minimalistas que no rompan con la línea general, pero delimiten su espacio
personal. Había abrigos, enseres personales, cables de cargador e incluso vasos
por todos lados, generando la sensación de incomodidad de estar invadiendo el
espacio personal del encargado de turno. Parecen detalles, pero restan
protagonismo a la obra, olvidando que las piezas deberían ser las reinas. Ojalá
en la edición decimoctava la sensación sea de sorprendente disfrute y calidad
de curaduría y montaje.
Destaco de mi recorrido: este año, Skiascope
participó con dos propuestas complementarias de práctica artística
contemporánea. Parallax fue su proyecto de investigación individual, y allí
brilló Alai Gamuza con su “Wearing Crocs on Instagram” (2024), un óleo sobre
tabla con bastidor de 70 x 40 cm. Pintora originaria de País Vasco asidua de
representar comidas y elementos cotidianos, casi siempre con huevos presentes.
Su obra celebra la alegría cotidiana a través
de una paleta vibrante y composiciones lúdicas. El stand destacaba por verse de
lejos, con maravillosos rosados, naranjas y turquesas. Al acercarse, la
sensación era la de entrar en un copo de algodón de azúcar.
Me ha alegrado enormemente ver la
inclusión de la empresa Enviarte con una propuesta de montaje muy original,
utilizando materiales de montaje en un divertido guiño de metalenguaje
artístico. Durante la feria, el artista Murfin intervino sus propios elementos
logísticos: cajas de transporte, materiales de embalaje y soportes. Lo que
normalmente permanece oculto pasó a formar parte de la obra.
La obra de Helena Minginowicz, “Touch” en el
stand de La Panartería diría que es lo más curioso en cuanto a soportes que he
visto en los cuatro días. Nunca había visto ese soporte tan crudo, de uso común
(papel secante de cocina) tratado con esa suavidad que da la tiza pastel y ese
cuidado. El efecto es sorprendente. Punto para Helena Minginowicz por el riesgo
de experimentar sobre un soporte tan frágil y acabar con esa resultante tan
atractiva.
En cuando al límite entre la bi y
tridimensión, los Blocks de Eva Menezz me han enseñado que se puede “pintar con
madera”. En diálogo con sus últimas esculturas con acabados realizados con
spray, conformaban una zona de especial interés. Eva Menezz es una artista
multidisciplinar nacida en Madrid. El volumen está muy presente en su obra, si
bien comenzó desarrollando su trabajo principalmente mediante la pintura, luego
fue relacionándolo con otras disciplinas como la escultura, el dibujo y el
diseño. Hoy en día utiliza como elemento predominante la madera y presta
especial atención a las problemáticas vinculadas a la reutilización de
materiales, durabilidad y resistencia.
Finalmente, me pareció una búsqueda plástica muy
interesante el “Retrato tergiversado” (un óleo sobre lienzo de 80 x 60 cm) de Pedro
Gavilanes. En cuanto a fotografía de toma directa, me llamaron la atención las
series de “Naturaleza suspendida” de Santiago Carrera, donde inmortaliza
vegetales congelados.
Un último apunte interesante de esta edición
es haber podido ver el archivo y la documentación generados en JUST
RESIDENCE, unas residencias en las que cuatro artistas desarrollaron proyectos
relacionados con el entorno rural y medio ambiente en Segovia.
Por contraste, mi
experiencia en Hybrid Art Fair fue mucho más cercana e íntima.
HYBRID: DENOMINACIÓN DE ORIGEN Y
KM 0
Entre todas las
ferias de la Semana del Arte, mi favorita sigue siendo Hybrid Art Fair. Celebrada
en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, esta feria transforma las habitaciones
y espacios comunes en salas expositivas, creando un entorno donde los artistas
suelen estar presentes junto a sus obras. Es posible conversar con ellos,
preguntar sobre procesos, motivaciones y decisiones creativas, y entender la
obra desde la voz de quien la produce. Esa cercanía convierte la visita en algo
más que un recorrido: es una experiencia de descubrimiento y aprendizaje, que
deja una impresión difícil de borrar.
Destaco de mi
recorrido: la propuesta de Dorian Loci. Varias toneladas de confeti rosa
conformaban una escultura-paisaje dentro de una habitación de hotel. Sin
embargo, otras habitaciones de hotel también se vieron invadidas por ese
intrusivo material. Al final, los pasillos, la escalera, y probablemente el
portal mismo del edificio del hotel tuvieron restos de papelitos durante varios
días. Se trató de “DL.25.001 M” (2025), de la artista madrileña Virginia de
Diego. La tentación de tocar o incluso lanzarse sobre el confeti era mayúscula,
pero había que esperar. La artista y comisaria nos informaba que el último día
se podría interactuar con el material, en la acción que daría cierre a esos
días de curiosidad, juego y diversión.
Otra sala que me
impactó es aquella de la Galerie Gezwanzig que albergó el proyecto “Between
Surface and Intervention”. Con este proyecto nos invitaban a adentrarnos en el
universo de Kata Oelschlägel, donde elementos como la piel, el cuerpo y sus
heridas se traducen en procesos escultóricos. Utilizando hilos y escayola de
dentista que luego se transforma en una símil piedra, y valiéndose del soporte
digital para enseñarnos parte del proceso, la artista pone su cuerpo en la
acción para crear máscaras con sus mejillas estiradas como resultante.
En cuanto a
grabado, piezas de la serie “La Lumière de la Forêt” brillan según cómo se las
mire: el color dorado de una hoja de pan de oro es inconfundible. María Pujol
(Barcelona, 1982), artista y grabadora dedicada a explorar los límites del grabado
y la estampación, ha decidido imprimir sobre este material tan exquisito. Todo
aquel que ha trabajado la técnica sabe que el riesgo de que una estampa salga “mal”
siempre está, y en su caso se han logrado cinco ejemplares de fotograbados de 28
x 28 cm donde la imagen de unos árboles construida por capas ha adquirido una profundidad
que me alegra haber visto delicadamente dispuesta sobre la cama, esperando a
sus nuevos dueños.
En cuanto a
pintura: ArtQuake Gallery participó en Hybrid Art Fair 2026 con “Viaje
Iniciático”. La propuesta curatorial se inspiraba en el concepto de rito de
iniciación/tránsito/transformación. La pequeña pintura de óleo sobre tabla de 22
x 27 cm, “VW beetle 69'” (2025) de Gabby Grube ha sido mi favorita.
ARTIST 360
La última parada de mi recorrido fue Artist
360, una feria de carácter ecléctico donde siempre aparecen pequeñas sorpresas:
obras inesperadas, detalles curiosos, pequeños tesoros que asoman entre los
stands. El conjunto transmite una energía vibrante, con grandes dosis de color
y una atmósfera relajada en la que los galeristas se muestran especialmente
amables y abiertos a la conversación. Su ubicación en el Hotel Ilunion Pío XII,
algo más alejada del núcleo principal de ferias, permite recorrerla con
tranquilidad y detenerse frente a cada obra con tiempo para disfrutarla. El
espacio no cuenta con las dificultades típicas del centro de la ciudad:
problemas para encontrar sitio para aparcar, superposición de eventos, sold
outs. Es una feria en un ambiente tranquilo, fácilmente recorrible y de valor
de ticket más austero (con posibilidades de recibir la entrada anticipadamente
de forma gratuita si ya se ha asistido previamente a otras ediciones).
Destaco de mi recorrido: el universo de color y acabado
satinado de Fernanda Dibaba, con su serie de obras con acabado glossy, atractivas
como una chuche. A su lado, los marcos caja de António Azevedo, quien reunió una
serie de episodios independientes que retratan escenas cotidianas, recreadas de
forma meticulosa y detallada. Simpáticos escenarios que manifiestan, a mi
parecer, un mundo interior muy rico. Cada uno de estos escenarios era como un
pequeño acto de una obra de teatro, habitados por personajes en miniatura. Utilizó
objetos banales que son parte de nuestra rutina.
Me ha cautivado una abstracción en particular: la pintura "Electric
bloom" de la artista plástica autodidacta Pat Sehart. Enfocada en la
abstracción y en la experimentación con técnicas de color y composición,
utiliza recursos creativos experimentales que la llevan a conseguir
interesantes efectos orgánicos en sus trabajos.
El reino animal también
tuvo su sitio en Artist 360 de la mano del artista vasco Mughu, especialista en
tatuaje, mural y pintura realista. En la serie de animales cual bestiario de su
stand, se unía la precisión académica con la energía del arte urbano. Lo artificial
del spray sintético se plasma en forma de grafismos sobre los cuerpos de los
distintos animales. El proyecto en conjunto se llama “Skinwalkers”, pero se podían
adquirir por separado. La constante siempre es un fondo en gris medio, que
potencia aún más el colorido de los cuerpos intervenidos.
MÁS ALLÁ: ACTIVIDADES PARALELAS
Las actividades paralelas también están
ganando terreno dentro de la Semana del Arte de Madrid. Charlas, conferencias,
debates y encuentros con artistas proliferan en las distintas ferias, donde el
formato de mesa redonda o conversatorio se consolida como uno de los preferidos
para activar el diálogo entre profesionales, creadores y público. Se trata de
propuestas que buscan generar una atmósfera de cercanía y accesibilidad,
pensadas tanto para visitantes neófitos como para especialistas del sector.
Los recorridos guiados con asesoría o
mediación se repiten cada vez más: desde los ARCO GalleryWalks hasta iniciativas
como Lecturas. Recorridos comisariados en Art Madrid, que proponen una lectura
contextualizada de las obras y los discursos curatoriales presentes en cada
feria. Fueron conducidos por las historiadoras del arte Marisol Salanova y
Zuriñe Lafón, y coexistieron con el programa One Shot Collectors, una
iniciativa de asesoramiento dirigida a nuevos compradores y coleccionistas
interesados en iniciarse o ampliar sus colecciones.
Esta última es una feria muy
interesante y muy bien distribuida. Su emplazamiento le otorga una iluminación
ideal: la luz natural que se filtra por el Palacio de Cristal pone en valor
tanto las piezas tridimensionales como aquellas bidimensionales. El público es
muy variado, muy cualificado, y también paseantes o turistas con una mirada
educada y curiosa.
Además, Art Madrid refuerza cada año su
Programa Paralelo, concebido como un espacio de experimentación y mediación
cultural. En la edición de 2026 destacó especialmente el ciclo de performances
“Abierto Infinito. Lo que el cuerpo recuerda”, que proponía pensar el cuerpo
como dispositivo crítico dentro del contexto ferial. El programa reunió cuatro
acciones performativas presentadas durante la semana: “Alta Factura”, del
colectivo La Burra Negra; “Oscurecer un papel”, de Rocío Valdivieso; “Trayectoria”,
de Amanda Gatti; y “OFF LINE”, de Jimena Tercero. A estas intervenciones se sumó
el proyecto Open Booth, que en su tercera edición presentó “Despiece. Protocolo
de mutación”, una instalación site-specific de Daniel Barrio que transformó el
stand en un paisaje construido con materiales industriales y restos urbanos.
La CAN Art Fair Madrid —nueva denominación de
la antigua UVNT Art Fair—articuló varias secciones curatoriales: Counterflow,
comisariada por Saa Bogojev y centrada en prácticas artísticas que operan a
contracorriente de las tendencias dominantes; Solo/Duo Projects, dedicada a
presentaciones monográficas de artistas por parte de galerías emergentes; CAN
Design, dirigida por Marisa Santamaría y centrada en la intersección entre arte
y diseño; Young Galleries, ampliada para dar mayor visibilidad a galerías jóvenes;
y Foco LATAM, un programa comisariado por Christian Viveros-Fauné que explora
nuevas corrientes surrealistas en el contexto latinoamericano.
En el caso de Hybrid Art Fair, el programa
paralelo adquirió una dimensión particularmente performativa e inmersiva.
Celebrada en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, la feria transforma año a año
las habitaciones y espacios comunes del edificio en salas expositivas,
generando un recorrido donde instalaciones, performances y proyectos
site-specific conviven en un entorno doméstico. El programa performativo se
desplegó a lo largo de todo el edificio y combinó acciones puntuales con
intervenciones continuas. Entre ellas destacó “Your photo with Marina”, de
Sasha Falcke, una performance itinerante en la que el artista recorría la feria
con una máscara gigante de Marina Abramović, parodiando la lógica de celebridad
que a veces domina el sistema del arte. También se presentaron acciones como “Repeat
a corner”, de Elisa Miravalles, una intervención coreográfica y espacial que
activaba un rincón del hotel mediante instrucciones sonoras; o “Free
performances inside”, de Pablo Alvez (Artinprocess), una acción ambulante en la
que el artista transportaba un “archivo portátil” sobre la historia de la
performance dentro de un gran sobre de papel.
El programa incluyó además propuestas híbridas
entre performance, instalación y sonido, como “Desllegar (Música háptica nº 1)”,
de Ruth Abellán y Arturo Moya Villén, una instalación sonora que transformó la
escalera del hotel en un dispositivo de escucha táctil; “Oracle of creatures
that do not yet exist”, de Valentina Bobbo con dirección de Lu Martínez, una
acción performativa que mezclaba ritual, ciencia ficción y poesía; o la
performance audiovisual “Sonic Afterimage”, de Chen Yu-Jung, que exploraba la
interacción entre algoritmos, sonido y percepción espacial.
En conjunto, estas iniciativas reflejan una
tendencia cada vez más clara en las ferias de arte contemporáneo: expandir el
modelo tradicional de stand hacia formatos más participativos, performativos y
discursivos, donde la mediación, la conversación y la experiencia corporal se
convierten en herramientas clave para activar el encuentro entre obras,
artistas y públicos.
EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN:
¿CUÁLES FUERON LAS VENTAS?
ARCOmadrid cerró su 45ª edición con aproximadamente 95.000 visitantes y
un impacto económico estimado en 195 millones
de euros para la ciudad de Madrid. Galeristas consultados por la prensa han
señalado que el volumen de ventas en los primeros días “fue sólido”, con obras
de artistas consolidados encontrando compradores rápidamente, lo que confirma
que ARCO sigue funcionando como uno de los motores más importantes del mercado
del arte contemporáneo en España. Si os
suscitan curiosidad los precios: hay variedad, una tendencia a tener un arco
amplio de formatos y precios, lo cual es siempre valorable.
Estas son compras que sí se han hecho públicas
oficialmente: el Ministerio de Cultura y el Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía adquirieron 17 obras de 14 artistas por un total de 402.760 €, de las
cuales 9 son de mujeres artistas. Estas incorporaciones forman parte del
refuerzo de las colecciones del museo y representan tanto figuras consagradas
como voces contemporáneas emergentes.
Otras instituciones, como la
Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, la Junta de Andalucía y varios
museos y fundaciones privadas, también realizaron adquisiciones significativas
para sus colecciones.
No existe un listado oficial completo y
público del total de ventas de todas las ferias satélite a ARCO, ya que muchas
compraventas se hacen directamente entre galerías y coleccionistas. Sin
embargo, la participación de galerías y la presencia de coleccionistas
profesionales apuntan a que también se generaron numerosas transacciones
comerciales, aunque de menor escala comparada con ARCO.
CONCLUSIONES:
No he notado tanta presencia ni de dibujo
(grafito, carbonilla, tinta) ni de video como en otras ediciones. Por el
contrario, las propuestas manifiestan un predominio de la pintura (con las
resultantes más variadas posibles, pero cierta tendencia a un formato
mediano-grande, con gran presencia de figuración y técnicas mixtas).
Definitivamente, la figuración se ha impuesto por sobre la abstracción. Aún
así, para los amantes de esta corriente, se han presentado propuestas de gran
calidad.
En cuanto a la trayectoria de los
participantes, es difícil trazar un arco etario entre los expositores: se
desdibujan los límites entre artistas emergentes y aquellos de mediana carrera.
Personalmente, me he topado con hallazgos nóveles que me suscitan entusiasmo y
esperanza, con mucha claridad en su estilo. Es mágico cuando como crítica de
arte se puede prever que pueden tener un desarrollo y expansión infinitos, es
una sensación difícil de explicar muy ligada a la intuición.
Si se comparan las distintas ferias, saltan a
la vista diferencias. En las citas más consolidadas y orientadas al mercado,
como ARCOmadrid o Art Madrid, los stands apuestan por propuestas que equilibran
discurso y viabilidad comercial: pintura, obra sobre papel o escultura
coleccionable. En ferias más experimentales como Hybrid, en cambio, proliferan
performances, instalaciones efímeras y proyectos site-specific que se alejan de
la lógica estricta del stand y del objeto vendible, dejando mayor margen para la
crítica, el humor y la experimentación conceptual. La coexistencia de ambos
modelos dentro de la misma semana revela, en el fondo, las tensiones del
ecosistema artístico contemporáneo: entre mercado y discurso individual, objeto
y experiencia (efimera), y entre estabilidad económica y riesgo creativo.
La tendencia de este año se podría resumir
como “materialidad + retorno al gesto manual”. A través de pintura gestual,
dibujo expandido, cerámica, materiales naturales y procesos manuales, ligado a
temas como: la ecología, el territorio, la artesanía y la memoria material.
La Semana del Arte en Madrid busca ampliar el
acceso al arte contemporáneo y atraer tanto a coleccionistas consolidados como
a nuevos compradores. Que Madrid se ha afianzado como un enclave ineludible no
es ninguna una novedad. Madrid vivió durante esos días una auténtica ebullición
cultural con propuestas que no dejan lugar a dudas su posición estratégica como
capital artística europea. ¡Artistas: a crear! ¡Coleccionistas: a disfrutar las
nuevas adquisiciones! ¡Organizadores: a por la próxima!
Y gracias.
Por poner
el arte contemporáneo en la agenda, con todos los esfuerzos que eso implica.
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